En las calles de Antonio Romero, Ontanilla y alrededores, está “permitido” aparcar como quieras a partir de las 18 horas. Día tras día te encuentras coches subidos a las aceras, estacionados en pasos de peatones, entre medias de los dos carriles, en el mismo carril a la salida de las rotondas, etc.
Lo “gracioso” es que se trata casi siempre de los mismos coches (deben pagar un impuesto especial) y lo patético es que a unos 300 metros de estas calles existe una zona asfaltada y con alumbrado, donde no aparca nadie.
Apelo al respeto de los conductores (yo también lo soy) por los peatones y sus espacios. Pero como esto es clamar en el desierto, apelo también a la responsabilidad de la Policía Municipal que no hace nada para evitar estas infracciones.